Cuando un niño(a) se queja de dolor de estómago, es fácil pensar que se trata de algo pasajero. Sin embargo, en algunos casos, puede ser un signo de algo más serio, como gastritis infantil. Esta condición, que implica la inflamación del revestimiento del estómago, puede causar molestias reales en los más pequeños y afectar su bienestar si no se atiende a tiempo.
¿Quieres hacer una cita con un médico de Kindoc? ¡No lo dudes más!
HAZ TU CITA CON NUESTROS PEDIATRAS
Como mamá o papá, saber qué observar y cuándo actuar puede hacer una gran diferencia. En este artículo te compartimos 5 señales específicas que pueden indicar que tu hija o hijo tiene gastritis, junto con información práctica sobre qué hacer y cuándo consultar al pediatra.
1. Dolor abdominal frecuente o persistente
Uno de los síntomas más comunes de la gastritis en niños es el dolor en la parte superior del abdomen. Tu hijo puede decir que le “duele la panza” o señalar la zona entre el pecho y el ombligo.
¿Qué observar?
- Quejas de dolor justo después de comer o al tener el estómago vacío.
- Dolor que aparece todos los días o varias veces por semana.
- Malestar que mejora con comida o empeora con ciertos alimentos.
2. Náuseas o vómito sin causa aparente
La inflamación del estómago puede provocar náuseas o vómitos, especialmente en las mañanas o después de comer ciertos alimentos.
¿Qué observar?
- Episodios de vómito que no están relacionados con infecciones o virus.
- Sensación de asco o rechazo al comer.
- Náuseas frecuentes que afectan su apetito.
3. Pérdida de apetito o rechazo a los alimentos
Los niños con gastritis muchas veces comen menos o pierden interés por sus comidas favoritas. Esto puede deberse a que sienten ardor, inflamación o malestar al comer.
¿Qué observar?
- Rechazo a la comida sin razón clara.
- Cambios en el peso o en los hábitos alimenticios.
- Quejas de sentirse “lleno” rápidamente.
4. Acidez o sensación de ardor en el pecho o garganta
Los niños con gastritis muchas veces comen menos o pierden interés por sus comidas favoritas. Esto puede deberse a que sienten ardor, inflamación o malestar al comer.
¿Qué observar?
- Rechazo a la comida sin razón clara.
- Cambios en el peso o en los hábitos alimenticios.
- Quejas de sentirse “lleno” rápidamente.
5. Cambios en el estado de ánimo o comportamiento
El malestar constante puede afectar el estado emocional de tu hijo. Puede mostrarse irritable, cansado o sin ganas de jugar, especialmente si el dolor se presenta con frecuencia.
¿Qué observar?
- Irritabilidad sin causa aparente.
- Cansancio excesivo o bajo rendimiento escolar.
- Cambios en el sueño o en el comportamiento general.
¿Qué hacer si sospechas que tu peque tiene gastritis?
Si identificas una o más de estas señales, lo mejor es consultar con un pediatra. El médico evaluará los síntomas, el historial clínico y podría solicitar estudios (como una endoscopía o análisis de laboratorio) si lo considera necesario.
Además, el tratamiento puede incluir:
- Cambios en la dieta (evitar irritantes como jugos ácidos, frituras o condimentos fuertes).
- Medicamentos que reducen la acidez o protegen el estómago, si el médico lo indica.
- Control del estrés, ya que también puede influir en la salud digestiva infantil.
La gastritis en niños es más común de lo que imaginas, y aunque suele tratarse con éxito, es importante estar atentos a las señales que indican que algo no anda bien. Si tu hijo presenta dolor abdominal frecuente, náuseas, pérdida de apetito o cambios en su comportamiento, no lo ignores. Escuchar su cuerpo —y su forma de expresarlo— es el primer paso para cuidar su salud digestiva.
En Kindoc, entendemos tus preocupaciones como mamá o papá. Nuestro equipo pediátrico está aquí para orientarte, diagnosticar de forma oportuna y brindarte el acompañamiento que tu hijo necesita para recuperar su bienestar.